miércoles, 23 de septiembre de 2009

Viaje Censurado

Prendo la radio y escucho que el locutor dice: “el primero que llame a la radio y me diga ¿Cómo se llaman los dos ríos de Tanzania que en su desembocadura forman un delta? Se gana un pasaje con todo pago para ir a México”
Obviamente como buen cybernauta ya había recibido un mail en el cual me hacían la misma pregunta con intención de tratarme como a un tarado, ya que es obvio que no iba a saber la respuesta pero si iba a saber sobre marcas de cigarros, marcas de preservativos, nombres de discotecas, etc. Claro que lo primero que hice después de borrar ese mail fue fijarme cuales eran esos dos ríos.
Llame a la radio, me atiende el locutor y pregunta mi nombre a lo cual respondí Nicolás Duarte y me hace la pregunta “¿como se llaman los dos ríos de Tanzania que en su desembocadura forman un delta?”, claro que no se pensaba que si lo llamaba alguien en 30 segundos este iba a saber la respuesta entonces, respire lento haciéndome el interesante y conteste “los dos ríos son, el Rufigi y el Ruaha. Silencio total. Exploto el locutor con música de fondo y me dijo que había ganado, que tenia que pasar a buscar los pasajes al otro día y bla bla bla.
Al otro día tal y como me habían dicho, me fui para la radio, marque mi pasaje y me dispuse a ir al aeropuerto para hacer uso de mi premio.
Se puede decir que tengo menos experiencia viajando en avión que un aerofobico, entonces estaba un poquito nervioso.
Me toco ventana y a mi lado iba sentado un chico de no mas de 10 años, el cual ni bien se sentó se puso a jugar con la mesita subiéndola y bajándola.
Aparecieron las azafatas (que mujeres mas hermosas) y los azafatos (que hombres mas gays) y allí comenzaron con su coreografía sobre catástrofes, en la cual explicaban donde estaban las salidas de emergencia (como que si se prendiera fuego me iba a escapar por allí), donde se encontraban escondidos los salvavidas, ¿salvavidas? Pero si estoy a miles de metros de altura, ¿Qué mierda se supone que haga con los salvavidas?
Habiendo terminado con las explicaciones, el capitán nos dio la bienvenida y se dispuso a despegar. Admito que me asuste mucho cuando el avión agarro velocidad máxima y me quede pegado contra el asiento, pero me hice el hombre y me fui incorporando en la medida que la velocidad me lo permitía.
Nos encontrábamos ya a miles de metro y habían pasado como 4 horas cuando el avión comenzó a caer en posos de aire, aparentemente era súper normal para todo el mundo porque el único que estaba transpirando y agarrandose de los asientos era yo.
El resto del viaje siguió normal, vinieron las azafatas y me dejaron algo para comer, por suerte rezongaron al niño para que no siguiera jugando con la mesita.
En el momento en que estaba disfrutando de la cena, se prende la luz roja, la cual indica que tenia que abrocharme el cinturón de seguridad, obviamente asustado como estaba me lo coloque rapidísimo. Luego se escucha la voz del capitán que dice “señoras y señores estamos por atravesar una zona complicada así que por favor les pedimos que se mantengan en sus asientos”. La peor parte fue cuando el capitán creyó haber cortado la comunicación por el intercomunicador y todos los pasajeros pudimos escuchar que decía “torre de control, torre de control quiero que le digan a mi familia que la amo mucho y que me disculpen porque no voy a poder llegar a casa, y les paso las coordenadas para que puedan saber mas o menos por donde es que nos caímos”. ¡No!, pero si a mi me quedan pila de cosas por hacer, ¿porque tengo que morir así y ahora?.
Habiendo dicho esto ultimo el avión cayo en una picada mortal, la comida volaba por todos lados pegándose en los asientos y el techo, la gente que no había hecho caso a la señal de abrocharse los cinturones también se golpeaba por todos lados, las azafatas eran aplastadas por los carros de las bebidas, todo era un caos.
Cuando uno pasa por una situación de muerte el tiempo corre a otra velocidad, digamos que pasa todo en cámara lenta, lo que me permitió pensar mucho mientras esquivaba bandejas con comida. Me faltaban muchas cosas por hacer, por probar y teniendo la certeza que iba a morir me desabroche el cinturón y comencé a movilizarme para realizar y disfrutar de todas esas cosas que tenia pendiente.
Comí del piso, le toque los pechos a una azafata que había quedado apretada entre una pared y el carro de las bebidas, le corte las patillas largas a un rabino, le hice el amor a una señora mayor (ella estaba feliz de que la descaderara un hombre joven), le hice sexo oral a un azafato (aunque pelie para poder abrirle la bragueta), cuando cayeron las mascaras de oxigeno en lugar de ponérselo al niño le revente la cara a codazos, me tome todas las botellitas de alcohol que encontré, me pase a primera clase y me le tire un pedo en la cara a los ricos que viajaban cómodamente allí, le pegue a un cura, manosee a cuanta mujer se me cruzaba por delante (la mayoría volando producto de los sacudones que daba el avión), le hice repensar su sexualidad a un veterano pelado que sintió el poder de mi falange, hice que una monja le viera la cara a dios y le di comienzo a un incendio, ya que me prendí como tres cigarros al mismo tiempo y los apague contra los asientos.
Claro que 30 segundos después el avión se enderezo y llegamos a destino, es por eso que hoy estoy aquí señor juez contándole mi versión de los hechos.

(Se escuchan muchas voces y mucho murmullo)

Pum- pum (golpe de martillo de madera contra una base de madera)

Juez: declaro al acusado culpable, de todos los cargos de los cuales se lo acusa. Sr. policía acompáñelo por favor.



1 comentario:

  1. Escribi como quieras , yo te banco che , somos dos , pero no me importa lo que digan

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