domingo, 29 de noviembre de 2009

¡AaaaaaaH! rrepentimiento


Matías estaba sumergido en una gran depresión la cual lo llevo a tomar la decisión de suicidarse. La empresa para la que trabajo los últimos 20 años había cerrado dejándolo en la calle junto a sus compañeros.

Este despido generaría que a sus 50 años ya no pudiera conseguir trabajo, lo cual lo llevaría a tener que sacar a sus hijos del colegio, que no pudiera pagara la hipoteca de su tan amada casa, que no tuviera con que alimentar a su familia y que su esposa lo dejara por no poder seguir dándose sus gustos (gusto s a los cuales el la había hecho adicta).

Después de días de pensamientos oscuros, una luz lo ilumino dejándole ver lo feliz que era con sus hijos, lo que disfrutaba caminar los domingos de mañana por la feria con su familia, la hermosura que tenia su esposa la cual lo había elegido a el ante cualquier otra cosa en la vida, lo lindo de salir y respirar el aire fresco de una mañana de primavera en los Apeninos (esta era también su fragancia preferida del aromatizador Poet), sentir el calor del sol en su cara, tomar mate en la rambla y sacar a pasear al boby (un muchacho con capacidades diferentes que los vecinos del barrio se turnaban para pasear).

Toda esa suma de pensamientos positivos lo hizo darse cuenta de que realmente valoraba mucho su vida y por ese motivo fue que se arrepintió de saltar desde la terraza del edificio.

Tarde, ya lo había hecho y todavía quedaban 5 pisos de caída.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Encuentro cercano del tercer tipo

La noche estaba sumamente tranquila, no soplaba el viento y la luz de las estrellas permitía una visibilidad increíble desde el campo.
Me encontraba en la estancia de los Gonzáles ya que por ser veterinario tenia que asistir el parto de una yegua, obviamente preñada por el casero.
Una estrella llamo poderosamente nuestra atención, en la medida que la mirábamos cada vez estaba mas grande, como si se viniera acercando hasta nosotros.
De pronto la vimos caer contra la tierra a unos pocos kilómetros de donde nos encontrábamos, el asombro fue generalizado y sin decir nada nos subimos en la camioneta y nos dirigimos para al lugar donde se veía luz y humo. No conocía a las personas que venían conmigo pero me daba seguridad estar acompañado de esos gauchos, los cuales arremeterían a cuchillazos cualquier cosa que se nos apareciera.
La calle precaria nos hacia dar brincos y sacudidas constantes y de un momento al otro desapareció contra un arrollo. Así que los últimos 500 metros (aproximadamente) los tuvimos que hacer a pie.
El bosque que teníamos que atravesar era sumamente espeso pero nos metimos igual, en la medida que profundizábamos se iba haciendo cada vez más complicado el paso, pero cada vez era mayor la cercanía al objeto en cuestión.
Uno de los hombres iba con su machete abriendo camino y los otros dos venían detrás cuidando mi espalda. Cuando me di vuelta con la intención de hablar con los muchachos que venían detrás, estos ya no estaban. Corrí para avisarle al otro pero luego de traspasar un arbusto este otro también desapareció.
No sabia que hacer, me encontraba acalambrado de miedo y lo único que se me ocurrió fue correr hacia la luz (como suelen hacen las personas que están sufriendo mucho).
Comencé a correr y al tener que esquivar grandes obstáculos que me presentaba la naturaleza, vi a dos hombres de espalda. Con un miedo que derritió lo que mis intestinos guardaban de forma sólida me acerque a uno de ellos y al tocarle la espalda este giro.
-¡ah! Sos vos, pensé que te habían raptado los extraterrestres
- no es que nos caímos en una zanja y para poder salir corrimos hasta acá que estaba mas bajo y podíamos trepar con tranquilidad
- ¿Por qué no gritaron? Pelotudos de mierda
- no nos dimos cuenta, además los gauchos no pedimos ayuda
Seguí junto a estos hombres caminando en busca del que faltaba y al encontrarnos cerca del lugar de la explosión me desmaye.
Al despertar el otro hombre que había desaparecido, estaba allí, practicándome respiración boca a boca y fue allí que tuve mi encuentro cercano con el tercer tipo.
Lo de la explosión dice que fue un globo meteorológico, eso explica los metales cromados en el piso, claro que tengo la duda de que hacían esos hombrecillos con trajes plateados desparramados por el piso, pero me dijeron que eran los encargados de el mantenimiento del mismo y que murieron en el accidente.
Una pena, pero el show debe continuar.
El parto fue un éxito y Don Zoilo fue papa.

Buena vista social bus

El viaje en ómnibus era como cualquier otro, estire la mano con intención de hacer que se detenga, me subí al mismo dispuesto a pagar el boleto y me quede esperando que el guarda me lo diera (claro que quede como un estupido porque los boletos salen de una maquina, pero no me acostumbro).
Hice una rápida inspección de la gente que se encontraba allí, divise un asiento libre contra la ventana (como me gusta a mí) y me senté. Saque un libro de Leo Maslíah (en realidad es mío porque yo lo pague, pero el fue quien lo escribió) y muy tranquilamente me puse a leer, disfrutando de esa literatura y haciendo mi viaje algo mas placentero.
El ómnibus se detiene en una parada y algo llama mi atención del otro lado del vidrio, era una parejita la cual tenían ropas de colores fluor, supongo que eran floguers.
Traje mi vista nuevamente al texto, pero algo ya no me dejaba concentrarme en lo que estaba haciendo. Pensé que quizás la parejita me había perturbado a nivel sexual, pero por otro lado estaba seguro que no era eso, mire en todas direcciones por si alguien me estaba mirando (quizás me incomodaba sentir una mirada clavada en mi) pero cada pasajero estaba en lo suyo o miraban para afuera, o mandaban mensajes de texto, o hablaban por celular, etc.
¿Que era? ¿Qué me tenia tan perturbado?
Algo me llama la atención nuevamente del otro lado de vidrio, era un muchacho en la parada del ómnibus que escuchaba música con sus auriculares puestos, ¿pero que tenia eso de particular?, el muchacho vestía de forma normal, sus auriculares eran comunes, el pelo era normal.
Baje la mirada y trate de continuar con mi lectura, pero seguía inquieto, ya no sabia que hacer. Enseguida otra cosa llama mi atención del otro lado de la ventana, un automóvil Renault 12, un auto común, en buen estado (a simple vista), de color normal y estacionado sobre la avenida Rivera (no se si es avenida pero le da mas importancia).
¿Qué me esta pasando? ¿Porque cosas tan simples llaman mi atención?
Ignacio Alcuri quizás diría que tuve algún tipo de contacto con alguna sustancia toxica la cual me dio superpoderes y altero mi percepción de las cosas, Puglia diría que puedo estar destapándome como homosexual y que soy mas sensible a las cosas, Neo diría que no es que las cosas llaman mi atención sino que yo llamo la de ellos y por eso las siento (estoy mas conectado a la Matriz).
Pero me di cuenta, todo tiene sentido, después de dos décadas de andar en ómnibus, me paso a mi, es la utopía de todo viajero del transporte capitalino y yo tuve el placer.
Las ventanas del ómnibus estaban limpias y eso me permitía ver las cosas claramente. Admito que disfrute de eso, autos estacionados, perros corriendo, gente queriéndose, cosas por las cuales tenía que forzar mi visión para descifrar y hoy lo veo.
Mi viaje termino en Guayabo y Roxlo, pero quiero dejar mi aporte a la comunidad, para todas aquellas personas que pasan solo en ómnibus por Guayabo y no tienen la suerte que tuve yo, les cuento que sobre la mano derecha esta la facultad de Derecho y que sobre la izquierda esta el IABA (no la facultad de izquierda).