Sentado en la tranquilidad de mí hogar me dedique a mirar un poco de TV mientras comía una picadita de queso y salame.
La noche estaba súper tranquila y no había mucho para ver salvo algún documental interesante sobre supervivencia y gente que come los bichos mas espantosos con la tranquilidad que yo me como un sándwich.
Luego de un par de horas de fermentación, el queso mezclado con el salame y un poco de alcohol comenzaron a hacer lo suyo. Mi cuerpo comenzó a transpirar y un revoltijo en el estomago empezó a comportarse como los últimos momentos de un géiser antes de hacer explosión.
Comencé a moverme de un lado para el otro en el sillón permitiéndole a los gases salir de mi cuerpo para después no sentirme mal, además estaba solo así que no tendría que pedirle disculpas a nadie.
Los dolores se intensificaron y la acidez estomacal me quemaban por dentro, haciendo que me contorsionara cual babosa que le ponen sal por arriba (no se porque pasa eso pero es una experiencia que todos tenemos que hacer por lo menos una vez en nuestras vidas).
De un momento al otro deje de transpirar ya que el cuerpo intenta retener líquidos para que no me deshidrate y allí comenzaron los mareos.
Ya no entendía que era lo que me estaba pasando pero sin lugar a dudas esto ya no era producto del quesito y el salame. El cuerpo me tiembla y a la vez no podía ni moverme para trasladarme a ningún lado, no podía pedir ayuda, no me salía gritar porque el poco oxigeno que inhalaba me servia para soportar los músculos que de a uno y poco a poco se iban acalambrando.
Cada vez me movía menos, el cuerpo estaba seco por completo, sentía que la piel se me rajaba, me costaba pestañar ya que los parpados raspaban mis globos oculares secos.
Y ese fue el momento, allí comencé a sentir ese olorcito particular el cual nunca olvidare, comencé a recordar comidas con amigos, salidas a parrilladas y me di cuenta lo que me estaba pasando.
Mi cuerpo comenzó a cambiar de color, digamos que se fue oscureciendo, mi cuerpo largaba olorcito a asado, digamos que me estaba quemando, mi piel se resquebrajo toda quedando súper crocante.
Luego la “mutación” siguió, deformándome por completo, dejando ver un gas y fuego que me brotaba por todos lados, el cual chamuscaba mis carnes consumiéndolas por completo.
Minutos después solo se podía ver mi esqueleto completamente limpio de piel, carne y órganos, nada más que un triste esqueleto tirado en un sofá con una mano en un plato de queso y salame (los cuales se habían fundido en uno solo) y sosteniendo una cerveza caliente en la otra.
¡Combustión espontánea las pelotas!, me llevo como 10 minutos. Claro que mi novia no opina lo mismo ya que ella me sirvió la cerveza y se fue a bañar y cundo salio solo quedaba mi calavera. Para ella si fue espontáneo.
La noche estaba súper tranquila y no había mucho para ver salvo algún documental interesante sobre supervivencia y gente que come los bichos mas espantosos con la tranquilidad que yo me como un sándwich.
Luego de un par de horas de fermentación, el queso mezclado con el salame y un poco de alcohol comenzaron a hacer lo suyo. Mi cuerpo comenzó a transpirar y un revoltijo en el estomago empezó a comportarse como los últimos momentos de un géiser antes de hacer explosión.
Comencé a moverme de un lado para el otro en el sillón permitiéndole a los gases salir de mi cuerpo para después no sentirme mal, además estaba solo así que no tendría que pedirle disculpas a nadie.
Los dolores se intensificaron y la acidez estomacal me quemaban por dentro, haciendo que me contorsionara cual babosa que le ponen sal por arriba (no se porque pasa eso pero es una experiencia que todos tenemos que hacer por lo menos una vez en nuestras vidas).
De un momento al otro deje de transpirar ya que el cuerpo intenta retener líquidos para que no me deshidrate y allí comenzaron los mareos.
Ya no entendía que era lo que me estaba pasando pero sin lugar a dudas esto ya no era producto del quesito y el salame. El cuerpo me tiembla y a la vez no podía ni moverme para trasladarme a ningún lado, no podía pedir ayuda, no me salía gritar porque el poco oxigeno que inhalaba me servia para soportar los músculos que de a uno y poco a poco se iban acalambrando.
Cada vez me movía menos, el cuerpo estaba seco por completo, sentía que la piel se me rajaba, me costaba pestañar ya que los parpados raspaban mis globos oculares secos.
Y ese fue el momento, allí comencé a sentir ese olorcito particular el cual nunca olvidare, comencé a recordar comidas con amigos, salidas a parrilladas y me di cuenta lo que me estaba pasando.
Mi cuerpo comenzó a cambiar de color, digamos que se fue oscureciendo, mi cuerpo largaba olorcito a asado, digamos que me estaba quemando, mi piel se resquebrajo toda quedando súper crocante.
Luego la “mutación” siguió, deformándome por completo, dejando ver un gas y fuego que me brotaba por todos lados, el cual chamuscaba mis carnes consumiéndolas por completo.
Minutos después solo se podía ver mi esqueleto completamente limpio de piel, carne y órganos, nada más que un triste esqueleto tirado en un sofá con una mano en un plato de queso y salame (los cuales se habían fundido en uno solo) y sosteniendo una cerveza caliente en la otra.
¡Combustión espontánea las pelotas!, me llevo como 10 minutos. Claro que mi novia no opina lo mismo ya que ella me sirvió la cerveza y se fue a bañar y cundo salio solo quedaba mi calavera. Para ella si fue espontáneo.

Imagen impactate si pensamos que nos puede pasar a cualquiera
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