lunes, 21 de septiembre de 2009

La gran Martha Sánchez

Por lo general me molesta mucho cuando voy caminando por la calle y la gente me frena para conversar (típicos loquitos de los cuales contamos con muchos en Montevideo) de cosas que definitivamente no me importan, pero tengo que admitir que me llamó la atención cuando un muchacho de muy buen vestir me paro y me dijo:
“¿Sabes que es lo malo de una historia increíble? que cuando te pasa a vos es súper frustrante saber que la gente que te conoce no te va a creer. Además cuanto mas buena sea la historia menos creíble es.
Muchos pensaran que producto de las cosas que estoy fumando o consumiendo tengo un comienzo de alucinación.Pero es verdad, te lo juro, esto me paso y cuando lo cuento solo veo caras que a mi interpretación dicen este esta loquito tenemos que internarlo o pobre pibe pensar que era medio normal.
Creeme no estoy loco, no estoy loco, solo estoy desesperado (repetía mientras me agarraba de la camisa y me sacudía)”
Luego que logre que me soltara le dije que me contara la historia que yo le iba a creer, entonces comenzó:
“Resulta que el lunes pasado me desperté por la mañana y salí a trabajar como era de costumbre, en la puerta de mi casa encontré mil pesos, imagina mi alegría, de allí aprovechando mi suerte fui y compre una raspadita y para mi sorpresa gane el premio máximo $100.000. No podía creer lo que me estaba ocurriendo, entonces llame a mi trabajo y dije que llegaba mas tarde con la excusa de que había roto el auto.
Teniendo mas o menos una hora me arriesgue y me fui al casino donde para no ser menos le jugué $50.000 al 30 rojo. El crupier gira la ruleta y al grito de “no va mas” cerré los ojos, cruce los dedos, recé a varios dioses (soy politeísta) y para mi sorpresa cuando los abrí la bolita había quedado como dormida sobre el numero 30 rojo. ¡La puta madre! Acabo de hacer $1.750.000, y para no aparentar que estaba mas feliz que puto con dos culos le deje unos $1000 de propina (me costo soltar las fichas pero no me quedo otra porque la gente ya me estaba mirando feo, después de verme pelear por la ficha con el crupier unos minutos).
Salí de allí con mi mochila vieja pero con toda la papota* adentro.
Antes de que mi suerte se terminara me fui al banco a cambiar la plata a dólares para que no ocupara tanto espacio dentro de mi mochila. ¿Podes creer que en el momento en que había comprado los dólares estos explotaron a $35? Obviamente no me quedo otra que cambiarlos a pesos nuevamente lo cual me dejo con una suma mayor a la que tenia antes, aproximadamente $2.800.000
Con toda la plata en mi mochilita seguí rumbo al trabajo donde aproveche para conectarme a Internet con la intención de comprar unas acciones de alguna empresa pedorra.
Puse mi plata en una empresa de café en la cual las acciones estaban a 1$ así que me hice socio mayoritario. Gracias a mi inversión la empresa pudo salir de un paro y se convirtió en una de las mayores empresas de café del mundo ya que Starbucks le compraba todo lo que producía. Esto hizo aumentar mis ganancias a tal punto que mi cuenta al otro día era de U$S 4.000.000. De esa forma seguí comprando y vendiendo acciones, haciéndome de algún bono del tesoro que otro, lo cual me permitió contar al final del día con unos U$S 30.000.000 en mi cuenta”
El hombre sin decir mas me pregunto “¿me crees?”, a lo que conteste, “si obvio” (mas vale no llevarle la contra a un loquito), genial entonces convence a la INTERPOL que ellos no me creen. El hombre hizo unas señas con los brazos y un helicóptero bajo en la avenita 18 de julio, corrió hacia ella y desde dentro de la misma me grito “no cuentes esto porque nadie te lo va a creer”.
Solo me quede observándolo mientras se elevaba y cuando logre entrar en razón me di cuenta que era verdad ¿Quién me iba a creer?, era Lunes primero de enero a las 12 del mediodía en 18 de julio y Ejido, ¡no había nadie!, ni un solo testigo, quizás algún borracho lo vio pero iba a pensar que ese helicóptero era producto del pedo que tenia. Me había hecho la odiosa “pásala si sos macho devolvela si sos hembra”.
Pero esta historia tengo que contársela a alguien, tengo que encontrar a una victima que tome mi lugar, alguien me va a creer, no la estoy inventando, fue real me sucedió a mi, no estoy consumiendo nada, por favor, creanme, no estoy loco, no estoy loco, solo estoy desesperado………..


*papota: dinero, billetes, plata.

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