El verdadero hombre no es el que acepta que le practiquen sexo anal y después dice que no le gusto y nunca mas recae en los placeres carnales que ofrece el ano.
El verdadero hombre es el que encontrándose desnudo frente a otro, siente como su cuerpo se calienta lentamente, se moja, lo mira a los ojos conectando una mirada profunda la cual es acompañada de una carita de complicidad, mientras baja lentamente sin flexionar las rodillas y encontrándose a centímetros del sexo del otro, extiende la mano y simplemente, recoge su jabón. Porque hay que ser bien macho para recoger el jabón en el gym.
lunes, 7 de septiembre de 2009
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