Ingresa un hombre en el hotel, camina lentamente hacia el mostrador de recepción tan sigiloso como un tigre en asecho. Se acerca al mostrador, mira al recepcionista y le dice:
Hombre: buenas ¿lo puedo ayudar en algo?
Recepcionista: si, me gustaría acomodarlo en la mejor suit del hotel
Hombre: un segundo por favor que verifico que este libre
El hombre saca un notebook de su bolso, lo coloca sobre el escritorio y revisa que halla una habitación libre.
Hombre: efectivamente, por la noche esta habitación le va a quedar en U$S 1000
Recepcionista: ¿no le parece un poco caro?
Hombre: ud, quiere darme la mejor suit de este hotel ¿no?
Recepcionista: exacto
Hombre: bueno ese es el precio
Recepcionista: bueno, esta bien, vaya a esa habitación.
Hombre: enseguida mando al botones a que me acompañe mientras cargo mis cosas.
Recepcionista: bueno muy amable
Hombre: merece
El botones se para junto al hombre mientras este recoge sus bolsos y los carga. Caminando como puede se dirige hasta el ascensor, donde después de esperar unos segundos se abre las puertas del mismo.
Hombre: buenos días señor
Ascensorista: buenos días señor
Hombre: ¿a que piso?
Ascensorista: al ultimo por favor
Hombre: muy bien, ultimo piso
Ascensorista: ¿como lo lleva el día de trabajo?
Hombre: bien por suerte, además ahora lo disfruto mas porque con los lentes nuevos que me pude hacer después de ahorrar meses ahora no me molestan tanto los tubos de luz del ascensor.
Ascensorista: obvio lo entiendo perfectamente
Hombre: a mi me gustaría estar en su lugar y poder dedicar mi vida a viajar y recorrer lugares nuevos.
Ascensorista: claro mijo, pero tenga en cuanta que el que “nace mona, mona queda” o algo así.
Hombre: claro (baja la cabeza como triste). Su piso señor
Ascensorista: muchas gracias, baje con cuidado.
El hombre se cuelga un bolso, agarra otro por debajo del brazo, con cada mano recoge un portafolio y el botones lo ayuda colocándole la manga de una mochila en la boca.
Después de una larga caminata por el pasillo llegan a la habitación, abre la puerta y ve sobre la cama a la chica de la limpieza durmiendo muy cómodamente. El hombre se despide del botones extendiendo la mano en espera de una propina, el botones le deja una moneda de $10 y le palmea la espalda antes de salir.
Deja sus bolsos y camina sin hacer ruido hasta el costado de esta muchacha.
Hombre: disculpe que la moleste
Limpiadora: si, no hay problema, ya es hora de levantarme de todas formas
Hombre: bueno perfecto, si no le molesta mientras usted termina de hacer lo suyo yo voy a comenzar a ordenar un poco.
Limpiadora: adelante señor, no hay problema. Igualmente me gusta estar acompañada mientras me despierto.
Hombre: perfecto señora entonces comienzo por aquí.
El hombre abre las cortinas dejando entrar la luz del sol, recoge la ropa que la chica había dejado tirada y se la dobla perfectamente sobre la silla, tiende la cama e higieniza el baño.
Luego de terminar en la habitación tenia pensado ir a la piscina para luego ir a cenar al restaurante del hotel donde posterior a la cena se hace discoteca.
Todavía le quedaba mucho por hacer.
martes, 1 de diciembre de 2009
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