viernes, 27 de noviembre de 2009

Encuentro cercano del tercer tipo

La noche estaba sumamente tranquila, no soplaba el viento y la luz de las estrellas permitía una visibilidad increíble desde el campo.
Me encontraba en la estancia de los Gonzáles ya que por ser veterinario tenia que asistir el parto de una yegua, obviamente preñada por el casero.
Una estrella llamo poderosamente nuestra atención, en la medida que la mirábamos cada vez estaba mas grande, como si se viniera acercando hasta nosotros.
De pronto la vimos caer contra la tierra a unos pocos kilómetros de donde nos encontrábamos, el asombro fue generalizado y sin decir nada nos subimos en la camioneta y nos dirigimos para al lugar donde se veía luz y humo. No conocía a las personas que venían conmigo pero me daba seguridad estar acompañado de esos gauchos, los cuales arremeterían a cuchillazos cualquier cosa que se nos apareciera.
La calle precaria nos hacia dar brincos y sacudidas constantes y de un momento al otro desapareció contra un arrollo. Así que los últimos 500 metros (aproximadamente) los tuvimos que hacer a pie.
El bosque que teníamos que atravesar era sumamente espeso pero nos metimos igual, en la medida que profundizábamos se iba haciendo cada vez más complicado el paso, pero cada vez era mayor la cercanía al objeto en cuestión.
Uno de los hombres iba con su machete abriendo camino y los otros dos venían detrás cuidando mi espalda. Cuando me di vuelta con la intención de hablar con los muchachos que venían detrás, estos ya no estaban. Corrí para avisarle al otro pero luego de traspasar un arbusto este otro también desapareció.
No sabia que hacer, me encontraba acalambrado de miedo y lo único que se me ocurrió fue correr hacia la luz (como suelen hacen las personas que están sufriendo mucho).
Comencé a correr y al tener que esquivar grandes obstáculos que me presentaba la naturaleza, vi a dos hombres de espalda. Con un miedo que derritió lo que mis intestinos guardaban de forma sólida me acerque a uno de ellos y al tocarle la espalda este giro.
-¡ah! Sos vos, pensé que te habían raptado los extraterrestres
- no es que nos caímos en una zanja y para poder salir corrimos hasta acá que estaba mas bajo y podíamos trepar con tranquilidad
- ¿Por qué no gritaron? Pelotudos de mierda
- no nos dimos cuenta, además los gauchos no pedimos ayuda
Seguí junto a estos hombres caminando en busca del que faltaba y al encontrarnos cerca del lugar de la explosión me desmaye.
Al despertar el otro hombre que había desaparecido, estaba allí, practicándome respiración boca a boca y fue allí que tuve mi encuentro cercano con el tercer tipo.
Lo de la explosión dice que fue un globo meteorológico, eso explica los metales cromados en el piso, claro que tengo la duda de que hacían esos hombrecillos con trajes plateados desparramados por el piso, pero me dijeron que eran los encargados de el mantenimiento del mismo y que murieron en el accidente.
Una pena, pero el show debe continuar.
El parto fue un éxito y Don Zoilo fue papa.

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