Matías estaba sumergido en una gran depresión la cual lo llevo a tomar la decisión de suicidarse. La empresa para la que trabajo los últimos 20 años había cerrado dejándolo en la calle junto a sus compañeros.
Este despido generaría que a sus 50 años ya no pudiera conseguir trabajo, lo cual lo llevaría a tener que sacar a sus hijos del colegio, que no pudiera pagara la hipoteca de su tan amada casa, que no tuviera con que alimentar a su familia y que su esposa lo dejara por no poder seguir dándose sus gustos (gusto s a los cuales el la había hecho adicta).
Después de días de pensamientos oscuros, una luz lo ilumino dejándole ver lo feliz que era con sus hijos, lo que disfrutaba caminar los domingos de mañana por la feria con su familia, la hermosura que tenia su esposa la cual lo había elegido a el ante cualquier otra cosa en la vida, lo lindo de salir y respirar el aire fresco de una mañana de primavera en los Apeninos (esta era también su fragancia preferida del aromatizador Poet), sentir el calor del sol en su cara, tomar mate en la rambla y sacar a pasear al boby (un muchacho con capacidades diferentes que los vecinos del barrio se turnaban para pasear).
Toda esa suma de pensamientos positivos lo hizo darse cuenta de que realmente valoraba mucho su vida y por ese motivo fue que se arrepintió de saltar desde la terraza del edificio.
Tarde, ya lo había hecho y todavía quedaban 5 pisos de caída.
Hola Nico: Yo diría "tarde piaste".-
ResponderEliminarAunque con un final poco feliz, me has hecho reir.- Muy bueno.-
Te mando un gran beso y te deseo felices fiestas.-
Alicia.-