martes, 20 de abril de 2010

Las seis actitudes del humor (yo amo)

Si hay algo en esta vida de lo que estoy seguro es que yo amo hacerme la paja. Si yo se que una confesión de este estilo, permite que la gente me tilde o me etiquete de pajero, pero bueno, como dicen, “la verdad no ofende”. Ahora, ¿como uno no puede amar hacerse una paja de vez en cuando?, o tres veces por día. Pensemos un poco, ves una mina que te gusta, una que sea hermosa de cara y con un cuerpo increíble,. Primero que nada uno tiene que levantársela, tomemos en cuenta que con esta cara ya llevo unos partidos perdidos. Si tuviera la suerte de conquistarla, tendría que invitarla a salir, lo cual en la primera cita implica invitarla a una cena y como la minita esta muy buena tendría que ser a un lindo restauran donde se me irían unos $1000 o 2000 si la muy ordinaria esta pide postre.
Tendría que gastar plata en mensajes de texto y llamadas para que no piense que me olvido de ella ni que soy un sorete avaro que no soy capaz de gastarme el saldo del mes en estar en contacto. Luego de un par de salidas muy caras por cierto (esto incluye cine, teatro, flores, etc.) tengo la suerte de que esa hermosura quiere acostarse conmigo, entonces tengo que pensar en pasarla a buscar por la casa en un taxi lo cual seria $300 aprox, para luego ir a un telo. Habiendo llegado al telo me van a preguntar si quiero una habitación simple, especial, lujo o imperial y obvio que no voy a perderme a este bombón diciendo que quiero la común, porque es mujer y si hay algo que aprendí es el hecho de que ellas siempre tienen algo que decir, si yo digo común va a decir,” pero que te pensas que soy una cualquiera, que pretendes que la habitación tenga solo cama para cojerme y bla bla bla”. Entonces para poder evitarme todo eso y los pensamientos de ahorcarla o golpearle la cara con la rodilla prefiero ir de una a la imperial y ver como se sonríe, pensando en estar tirada en un yacusi lleno de espuma, o darse una ducha en el baño turco. Aunque la que sufre aquí es mi tarjeta a la cual le agregue $1400. Claro que hay que destacar que como la mina esta mucho mas buena cuando esta en pelotas pegue tres serruchadas y me fui, lo cual puede generar que yo sea el motivo de burla en las charlas con sus amigas y ni hablar de la espera para obtener una nueva erección, la cual te puede complicar la noche, porque como la mina esta muy buena y el bicho no revive te pone nervioso el pensar “¿y si no se me para otra vez?, ¿que hago? Le digo que nunca me paso o eso ya esta muy trillado?
Habiendo serruchado por segunda vez ella va a querer mimos y charlar acurrucaditos por mas que se de cuenta que yo muero por dormir. Esas charlas siempre son complicadas y en estas puede aparecer el famoso “creo que te amo” y a la mierda loco, ahora que ya se que la mina esta muy buena pero que coje para el culo y no por el culo ¿tengo que hacerme el mimoso? ¿Como safo del momento? ¿Que se responde?
Entonces prefiero comprarme una doble cuarto de libra con queso, tomarme una coca, entrar a youporn.com elegir la mina que quiero serrucharme esa noche y darle duro y duro a la mano hasta acabar y allí sin tener que hacer mimitos ni hablar idioteces o escuchar hablar idioteces, limpiarme la poronga y acostarme a dormir. Además uno se va haciendo profesional en la paja y comienza a utilizar grandes técnicas tales como, el piragüita, a mano cambiada, la dormilona, la de dorso de mano, la gran winie poo (que consta de untarse el miembro con miel y meterla en un panal) y otras tantas. Es por eso mis amigos que con libertad, no ofendo ni temo al decir que amo hacerme la paja.

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