lunes, 29 de marzo de 2010

Sprite tenía razón

En un día como cualquier otro espere el ómnibus unos 15 minutos sabiendo que iba a llegar tarde. Cuando divise el que me servia en el horizonte, estire mi brazo con la intención de que por nada del mundo me dejara a pie. Note que mi viaje comenzaba un tanto raro ya que el conductor media cuadra antes abrió la puerta como sin intención de detenerse, es por esto que comencé a correr en la misma dirección que el bondi y cuando este paso por mi lado salte con fuerzas para adentro. El tropezón contra el escalón hizo que mi pierna se arrastrara unos metros gastando la punta de mi champeón (zapatilla). Pague mi boleto y me senté tranquilo. El ómnibus venia rápido por Av. Italia y en el instante previo a cruzar el lomo de burro la vi, ella estaba muy indiferente a mi, comprando algo en un kiosco.
No pude observarla por mucho tiempo ya que, producto del salto que efectuó el ómnibus al pasar a 80 km/h por la elevación urbana, la gente comenzó a levitar y a caer en todas direcciones, cual manojo de micado (juego con palitos chinos de colores ideal para noches de apagón a ser soltero eternamente)
Cuando la gravedad hizo lo suyo (luego de la subida estrepitosa) trate de seguir prestando atención a esa mujer hermosa pero la gorda que se encontraba en el asiento del frente cayo sobre mis piernas generándome una doble fractura de tibia y peroné.
Varias personas experimentaban descensos a velocidades increíbles desde el techo hasta esa conjunción de chapas que llaman piso.
Mi intento por mirarla fue bruscamente interrumpido por el codo de mi desconocido compañero de asiento el cual era apuñalado repetidamente por el vendedor ambulante el cual segundos antes decía “vecina estos cuchillos son lo mejo del mundo”.
Cuando todo el pasaje se encontraba lesionado y fracturado el último joven que todavía se encontraba realizándose una fuerte limpieza exfoliante contra el piso, freno. Claro que a esta frenada la acompaño la del conductor, lo cual genero una estampida involuntaria hacia el frente del ómnibus.
Creo que fue allí que al caerse la gorda me fracture el brazo y un par de costillas al pasar violentamente sobre esta y posteriormente sobre un par de asientos frenando violentamente con la cabeza, con la cual seguía tratando de mirar a la hermosa joven. Tener la cabeza de costado ayudo a que no me matara, pero me genero un gran problema en la cervical.
Pasaron varios meses hasta que me repuse y gracias a la indemnización de la compañía de transporte, pude comprar esa hermosa silla de ruedas.
Un día como tantos pase por ese kiosco (es el que esta frente al lomo de burro) y allí la vi nuevamente.
Vestía igual de hermosa que cuando la vi por primera vez, su cuerpo era un espectáculo y decidí acercarme y salir al ataque.
En la medida que iba llegando a ella note que esa remera no le quedaba tan linda, y que esa cola angelical no era más que una masa flácida comprimida en una prenda varios talles menores a la que tendría que usar.
Estando a su lado note que estaba mal depilada y cuando giro me di cuenta que pasaba exactamente lo mismo en sus brazos, pecho y bozo (también conocido como bigote, pero ellas dicen bozo como para hacerse las que no les crece pelo entre la nariz y la boca). Pero no tubo punto de comparación el hecho de verla reír y notar que además de una paleta, disimulado entre los bigotes se notaba la ausencia de premolares y todos sus compañeritos del fondo.
En fin;
Era linda de lejos, pero estaba lejos de ser linda.


Si no entiendes la relación entre el titulo y el cuento mira este video
http://www.youtube.com/watch?v=x2ZYtZi9EYY

1 comentario:

  1. Jajajajajajaja xD Un cague de risa esta historia xD El video ya lo habia visto, asi que entendia perfectamente de que hablabas :P

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