Nico: bueno ya puse play así que ahora cuénteme como ocurrió todo
D.B: Recuerdo que me reclute un lunes de noviembre del año 2006.
Salí de mi casa a las 7 de la mañana y me coloque un abrigo ya que a pesar de estar soleado todavía estaba fresco.
A las 7 y puchos me tome el ómnibus, recuerdo perfectamente que el chofer me miro con respeto, quizás producto de corte de pelo, mi morral negro, botas militares y mi uniforme oscuro.
Viaje todo el camino tratando de borrar de mi memoria toda mi vida (amigos, familia, novia) ya que sabía que una vez que formara parte del equipo no podría regresar a no ser que fuera en un ataúd.
Nadie sabia de mi decisión pero tenia que hacerlo, es lo que siempre quise y nadie me iba a entender ni a respetar.
Llegue a la puerta del “cuartel” y no había nadie, golpee una puerta y una mirilla se abrió permitiéndome ver un ojo. El hombre del otro lado me pidió la contraseña y le dije “mamata alpana darrapanta”.
Las puertas se abrieron e ingrese al local. Dentro del mismo había muchas personas vestidas iguales y fue allí que me dieron mi indumentaria.
Entrenamos durante meses, ninguno sabia el nombre del otro y casi no nos hablábamos ya que el entrenamiento era súper individual (no había que superar a nadie sino que te tenias que superar vos mismo)
A las 5 de la mañana nos despertábamos para entrenar con obstáculos, almorzábamos y luego teníamos cursos de defensa personal. A la tarde teníamos clases de manejo de alto riesgo, esto nos permitía escapar o manejar de formas que nadie podía hacer. A la noche una comida alta en proteínas y a la cama.
Unos meses después (no se cuantos porque perdíamos la noción del tiempo) nos llevaron a una habitación y nos vendaron los ojos, ya que no querían que viéramos a las personas que estaban allí.
Nos iban llamando por nombre (bueno en realidad por número) y alguien nos tomaba de la mano para salir de ese lugar.
Días mas tarde conocí a mi “capitán”, el era un hombre gordito y bajito por lo cual me sorprendí y mucho. Me dio el uniforme, un vehículo y mi primer misión.
Colonia y Vázquez seria el punto de encuentro, es por eso que coloque el paquete en un lugar seguro y arranque a toda velocidad esquivando autos y camiones.
Llegue al lugar y un hombre me estaba esperando, yo le di el paquete y el me dio dinero a cambio y habiendo realizado dicha transacción regrese al cuartel a toda velocidad arriesgando mi vida, evitando que alguien pueda seguirme, por eso me metí en calles a contramano, esquivaba vehículos a 120 km/h y para contar con una mejor visión coloque el casco en mi brazo.
Tengo que admitir que amo ser un delivery boy, pero quiero regresar a mi vida y que esta sea normal. Ya me asaltaron, me atropellaron y la ultima vez me pagaron el sueldo tarde (diga que tenia algo de propina para comprarme comida sino estaba muerto).
Acá lo que te mata no es el trabajo son los ómnibus por eso quiero abrirme.
Listo ya termine supongo que con esta información tenes mas que suficiente para sacarnos de acá, solo espero que no reveles mis datos.
Nico: no se preocupe esta a salvo conmigo y prometo hacer todo para devolverle su vida normal. Presentare esto a las autoridades y desmantelaremos las pizzerías.
D.B: gracias Nico.
D.B: Recuerdo que me reclute un lunes de noviembre del año 2006.Salí de mi casa a las 7 de la mañana y me coloque un abrigo ya que a pesar de estar soleado todavía estaba fresco.
A las 7 y puchos me tome el ómnibus, recuerdo perfectamente que el chofer me miro con respeto, quizás producto de corte de pelo, mi morral negro, botas militares y mi uniforme oscuro.
Viaje todo el camino tratando de borrar de mi memoria toda mi vida (amigos, familia, novia) ya que sabía que una vez que formara parte del equipo no podría regresar a no ser que fuera en un ataúd.
Nadie sabia de mi decisión pero tenia que hacerlo, es lo que siempre quise y nadie me iba a entender ni a respetar.
Llegue a la puerta del “cuartel” y no había nadie, golpee una puerta y una mirilla se abrió permitiéndome ver un ojo. El hombre del otro lado me pidió la contraseña y le dije “mamata alpana darrapanta”.
Las puertas se abrieron e ingrese al local. Dentro del mismo había muchas personas vestidas iguales y fue allí que me dieron mi indumentaria.
Entrenamos durante meses, ninguno sabia el nombre del otro y casi no nos hablábamos ya que el entrenamiento era súper individual (no había que superar a nadie sino que te tenias que superar vos mismo)
A las 5 de la mañana nos despertábamos para entrenar con obstáculos, almorzábamos y luego teníamos cursos de defensa personal. A la tarde teníamos clases de manejo de alto riesgo, esto nos permitía escapar o manejar de formas que nadie podía hacer. A la noche una comida alta en proteínas y a la cama.
Unos meses después (no se cuantos porque perdíamos la noción del tiempo) nos llevaron a una habitación y nos vendaron los ojos, ya que no querían que viéramos a las personas que estaban allí.
Nos iban llamando por nombre (bueno en realidad por número) y alguien nos tomaba de la mano para salir de ese lugar.
Días mas tarde conocí a mi “capitán”, el era un hombre gordito y bajito por lo cual me sorprendí y mucho. Me dio el uniforme, un vehículo y mi primer misión.
Colonia y Vázquez seria el punto de encuentro, es por eso que coloque el paquete en un lugar seguro y arranque a toda velocidad esquivando autos y camiones.
Llegue al lugar y un hombre me estaba esperando, yo le di el paquete y el me dio dinero a cambio y habiendo realizado dicha transacción regrese al cuartel a toda velocidad arriesgando mi vida, evitando que alguien pueda seguirme, por eso me metí en calles a contramano, esquivaba vehículos a 120 km/h y para contar con una mejor visión coloque el casco en mi brazo.
Tengo que admitir que amo ser un delivery boy, pero quiero regresar a mi vida y que esta sea normal. Ya me asaltaron, me atropellaron y la ultima vez me pagaron el sueldo tarde (diga que tenia algo de propina para comprarme comida sino estaba muerto).
Acá lo que te mata no es el trabajo son los ómnibus por eso quiero abrirme.
Listo ya termine supongo que con esta información tenes mas que suficiente para sacarnos de acá, solo espero que no reveles mis datos.
Nico: no se preocupe esta a salvo conmigo y prometo hacer todo para devolverle su vida normal. Presentare esto a las autoridades y desmantelaremos las pizzerías.
D.B: gracias Nico.
Estos deliverys, casi todos iguales. Deben ser responsables de gran parte de los accidentes de tránsito urbanos.
ResponderEliminarPor lo demás, si lo que pretendía era ser discreto, no tenía ningún sentido manejar a 120 km por hora y agarrar calles contramanos.